Kichwa

Relatos territoriales. Esta nacionalidad esta asentada a lo largo de la sierra ecuatoriana, inclusive en otras regiones del Ecuador, debido a los movimientos migratorios que realizan los diferentes pueblos que la componen. Sus asentamientos poblacionales van desde: la provincia del Carchi donde se asentaron los pueblos conocidos como Pastos; en la provincia de Imbabura coexisten 4 pueblos: Otavalos, Karanquis, Natabuelas y Kayambis; en Pichincha el pueblo Kitucara; en la provincia de Cotopaxi se asientan el pueblo Panzaleo; en la provincia de Tungurahua están asentados los pueblos: Chibuelos, Salasacas y Kisapinchas; en la provincia de Bolívar esta asentados el pueblo Waranka; en la provincia de Chimborazo, los Puruháes; en las provincias del Cañar y el Azuay el pueblo Kañari; en la provincia de Loja los pueblos Saraguros y Paltas.

Los Kichwas de la sierra ecuatoriana están vinculados por el idioma kichwa, por un territorio que se les fue desapropiado en tiempos de la colonia española, por una misma cosmovisión en relación al territorio y al universo, por los vínculos comerciales que existían antes de la venida de los españoles.

Relatos históricos. Hablar de la historia de los pueblos acuñados actualmente en la gran nacionalidad Kichwa de la sierra ecuatoriana, es remontarse a tiempos inmemoriales, donde estos pueblos organizados en señoríos étnicos y en confederaciones desarrollaban una cultura basada en la propiedad comunitaria y en el principio de reciprocidad, desarrollo que no solo fue truncado a la llegada de los españoles (1492), como nos cuentan comúnmente los libros de enseñanza escolar y secundaria; el desarrollo de esta cultura fue violentada, mediante el sometimiento de su población y de sus instituciones organizativas a una nueva forma de producción, donde la propiedad de los territorios que pertenecían a estos pueblos, pasaban a ser de absoluta propiedad de la monarquía y de particulares españoles, donde los conocimientos agrícolas íntimamente unidos a conocimientos astrológicos, donde los conocimientos medicinales y arquitectónicos, fueron por una parte anulados y por otra, utilizados sin el reconocimiento al pueblo que forjó históricamente ese conocimiento, eliminando su presencia en el quehacer cultural del nuevo orden social, orden que estaba bajo los intereses de el estado colonial español.

En relación a los territorios, estos fueron desapropiados, fueron fraccionados, favoreciendo y facilitando así la imposición de una nueva forma de vida que venía con los conquistadores españoles. Para cumplir con este objetivo colonial, se obligó a los pueblos Kichwas a moverse de sus territorios originales a lo largo de América del Sur, logrando así controlar cualquier tipo de sublevación, sometiendo a estos pueblos al trabajo obligatorio en las minas, en los obrajes, en las construcciones de carreteras, edificación de las ciudades coloniales y en las encomiendas. Trabajo obligatorio que se lo realizaba en condiciones infrahumanas. El trabajo en las minas significó para los indígenas varones de 18 a 50 años la muerte misma, sometidos a condiciones infrahumanas y a la falta de alimentos, muy pocos de ellos regresaban, después de cumplir con el trabajo obligatorio dictaminado por su encomendero.

Encomienda, punto de articulación y de reproducción de la sociedad colonial, medio que permitió controlar el trabajo indígena, el cumplimiento del pago de tributos por parte de las comunidades indígenas, organizando la producción agropecuaria-artesanal, el control y dominación ideológica (evangelización) sobre los pueblos dominados, donde el papel de la iglesia fue fundamental. Obrajes, trabajo obligatorio que en su mayoría estaba dirigido a las mujeres, quienes migraban a los centros de producción textil, en calidad de mitayos; trabajo que al igual que en las minas, se lo realizaba en condiciones de insalubridad provocando la muerte de muchas indígenas.

Construcciones de carreteras y edificaciones de las ciudades españoles en territorios coloniales en América, este trabajo permitió a los indígenas dejar plasmado el conocimiento arquitectónico en las carreteras y en las edificaciones basadas en tapiales, dejar en las iglesias plasmado su relación con los naturales que formaban parte de sus rituales cósmicos como el sol la luna, el maíz, etc., oportunidad que a muchos les costo la vida. Hablando figurativamente, el encuentro con la sociedad monárquica española significó para los pueblos indígenas, el inicio de una noche larga y eterna, sin presencia del sol y de la luna.

Condiciones que en 1810 a 1830, tiempos de la independencia de las colonias del dominio español, no cambiaron en nada las circunstancias de explotación y sometimiento de estos pueblos, de la misma manera podríamos decir, que no significó nada para estos pueblos los 70 primeros años de Republica ecuatoriana, aun se sometía a estos pueblos por medio del concertaje. Es a partir de la revolución liberal, realizada el 5 de julio de 1895, en donde muchos indígenas participaron de forma activa, que se produjeron cambios importantes en la legislación referente a la tierra y a la situación de los indígenas; se eliminó el concertaje, la prisión por deudas, se eliminó la intervención de la iglesia en cuestiones del estado y se desapropió las grandes haciendas de propiedad de la iglesia para convertirlas en propiedad pública.

Estos cambios, en especial la eliminación del concertaje, provocó la liberación de la fuerza de trabajo indígena, muchos de los cuales migraron hacia la costa con el afán de ofrecer su fuerza de trabajo, generando así relaciones salariales con los dueños de las plantaciones, relaciones que originaron otra forma de su sujeción del trabajo indígena. El conocido huasipungo, fue otra forma de sujeción laboral a los pueblos indígenas, originada con la liberación del indígena del concertaje, relación
laborar que consistía en entregar un pedazo de tierra al indígena a cambio de unos días de trabajo de éstos en la gran hacienda.

El huasipungo dió origen a dos formas de agrupamiento indígena: los huasipungueros y los comuneros libres; los primeros situados al interior de la hacienda y los segundos situados en los centros parroquiales, los cuales se fueron vinculando al mercado. Formas de organización comunitarias que mantenían en su que hacer cotidiano elementos de reciprocidad, como las costumbres propias de su cultura.En este nuevo orden de la propiedad de la tierra, se produjo un incremento demográfico en las comunidades indígenas, incremento que dió lugar a la migración del campo a la ciudad y a diferentes sublevaciones que reclamaban el derecho a la tierra; luchas que para la década de los años 60, se tradujo en la primera reforma agraria, donde fueron muy pocos los huasipungueros beneficiados.

Las décadas de los 70 y 80 significó para estos pueblos, años dedicados para la organización, acuñados en una organización regional que garantice y direccione sus luchas, la ECUARUNARI. El nivel de conciencia y organización creció a la par de los levantamientos por el reconocimiento de estos pueblos.

Conocer el que hacer de cada uno de estos pueblos es importante para quienes somos parte de esta diversidad cultural, conocimientos que tienen como objetivo formar en cada uno de nosotros, ciudadanos del Ecuador, un ser intercultural, interculturalidad que solo es posible si sabemos reconocer nuestra cultura y conociendo las distintas culturas que nos rodean y coexisten con nosotros. Por ello y por que cada uno de estos pueblos tiene sus propias formas de hacer y recrear la vida hemos visto necesario estudiar a cada uno de ellos.

KICHWA SIERRA INTERNET

Foto: Tomada de Internet